El rey ha muerto. Viva el rey

Sus prosélitos estuvieron sufriendo a corazón abierto. El 18 de noviembre se pronunció la Sala Penal confirmando la sentencia de vista. Antes que ocurra esto, los acérrimos seguidores habían improvisado un estrado en el parque del Colegio de Ingenieros esperando una llamada, pues estaban seguros que Oscorima sería absuelto de la acusación fiscal. 

Estaban sentados varias horas en el césped del parque con sus pancartas en mano. Estuvieron Magno, Loayza, Berrios y todos los eventuales correligionarios del prófugo Oscorima. Los directores de la banda de músicos y una orquesta contratada para tal ocasión esperaban precisamente la señal para empezar a tocar y hacer delirar a la gente de alegría. 

Pero no fue así. Cuando recibieron la mala noticia, todos quedaron mudos y estupefactos y no les quedó otra cosa que regresar cabizbajos y meditabundos. “Hay que aceptar la realidad, se terminó, todo terminó”, decían nostálgicos. 

SE LES ACABO LA MAMADERA

A buscar chamba en otra parte o a llorar en otra parte. Esta parece ser la orden que en el gobierno regional se escucha con mayor fuerza. Los gerentes y sub gerentes deben comenzar a empacar, porque definitivamente, sus plazos han terminado.

Como si fueran damas de compañía, algunos ex consejeros políticos y funcionarios de Wilfredo Oscorima, se preparan para salir a las “calles y plazas” de la política, para ofrecerse al mejor postor.

Era de esperarse. Asesores que se hacen llamar así mismos “operadores políticos” hace tiempo que no tienen banderas políticas por quién luchar. Su presentación es una frondosa hoja de vida, donde no aparecen sus militancias políticas, sino sus asesorías en campañas y a gobiernos regionales o locales.

Se llaman políticos y desprecian a los técnicos, porque como ellos mismos afirman, a los técnicos se contratan. El problema, es que ellos mismos se “venden” o mejor “venden su cuerpo” marcado por varias manos de quienes se sirvieron de su experiencia política.

Porque fueron en su mayoría militantes o intelectuales de izquierda, de esa izquierda peruana que se ha desgranado en infinidad de cúpulas, capillas, altares y que se divide cada vez que dos izquierdistas se sientan a conversar. Es que sólo uno de ellos tiene la razón, todos los demás tienen que aceptarla.

Perdidos en el pantano de sus contradicciones, han preferido abandonar definitivamente la utopía de un mundo mejor, de ese paraíso terrenal que ofrecían Marx y Lenin cuando los obreros tomen las riendas de la sociedad. Y lo poco que saben, aprehendido en células clandestinas o leyendo los folletos de organización de los viejos partidos a los que juraron lealtad, lo venden gracias a ese florido lenguaje practicado una y mil veces, en largas y tediosas reuniones partidarias.

La crisis de la izquierda los llevó a renunciar a sus ideales. Y muchos de ellos, a despreciarlos como si fueran lastres que les impide alzar un nuevo vuelo. Ya no como militantes, sino como expertos “analistas políticos” o “asesores políticos” y finalmente, como les gusta llamarse en la nueva terminología de la política peruana: “operadores políticos”.

Son en esta democracia sui generis, que es la peruana, democracia sin partidos políticos, las “damas de la noche” que ofrecen sus servicios. Y como ellas, es su “experiencia” lo que muestran en primer término, que es lo que busca el cliente.

La caída de Oscorima les ha caído como un baldazo de agua fría. Pero la cercanía de las elecciones se les presenta como un apetitoso mercado, porque estos partidos brotados de la noche a la mañana, los van a buscar. No necesitaran mover piedras para encontrarlos. Los estarán esperando, siempre dispuestos a todo.